“Luchar contra el abuso de menores en todos los ámbitos (..) por parte de todas las autoridades y las personas”, ha pedido el Papa Francisco en su discurso final de la celebración eucarística, durante el último día del encuentro sobre la protección de menores, realizado en el Vaticano del 21 al 24 de febrero de este año.

En su discurso, el Papa Francisco ha insistido con ahínco en la necesidad de “proteger a los menores e impedir que sean víctimas de cualquier abuso psicológico y físico”. Y ha enfatizado que “el objetivo de la Iglesia será escuchar, tutelar, proteger y cuidar a los menores abusados, explotados y olvidados, allí donde se encuentren”.

Con relación al tema, el H. Emili Turú, ex Superior General del Instituto, quien estuvo presente en el evento, en calidad de secretario general de la Unión de Superiores Generales, ha mencionado qué es lo que más le llamó la atención: “Siempre me impresionan mucho los relatos de las víctimas y supervivientes. Sus voces se han escuchado a lo largo del encuentro, algunas grabadas, otras de manera presencial. La tragedia que han vivido recuerda, de manera inequívoca, que siempre y, en cualquier caso, ellas tienen que tener la prioridad, y no la persona que abusa o la institución”.

En este contexto, el H. Emili ha agregado que las voces de las víctimas “clamaban, de alguna manera, diciendo “nunca más” y reclamando espacios seguros para los niños, empezando por la Iglesia”. “Hay resistencias, muchas de ellas inconscientes, pero se progresa. Tomará tiempo que se vivan a fondo todas las consecuencias de las tres palabras que centraron el encuentro: responsabilidad, rendición de cuentas y transparencia, pero yo percibí voluntad de avanzar, empezando por el Papa”, ha expresado el ex Superior General del Instituto, al hablar sobre la cultura de cambio y la protección de los menores.

En esta línea, la Fundación Marista para la Solidaridad Internacional (FMSI), recurre a mecanismos e instituciones internacionales como la ONU, con el fin de defender a los niños y hacer valer sus Derechos Humanos en diferentes contextos de abuso infantil.

Para leer la entrevista del H. Emili Turù, haga clic aquí.
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The Institute of the Marist Brothers (FMS: Fratres Maristae a Scholis), founded in France in 1817 by St. Marcellin Champagnat, is the second largest congregation of Brothers in the Catholic Church.  

An encounter with a dying young man, Jean-Baptiste Montagne, who knew nothing of his faith and was barely able to read, proved to be the defining moment for Marcellin Champagnat.  Soon after the boy’s death, St. Marcellin put into motion his vision.  “We need brothers,” he said, who will give their lives in the service of children and young people, especially those most in need and neglected by society.  

Champagnat, a man of great faith and trust in God’s providence, dedicated his early followers to Mary, sending them among young people, especially those least favored, to “make Jesus known and loved.”  The initial focus of his work was to provide education for children in rural, areas since this was a pressing need at the time, and provided an opportunity for their faith development.  

Today the community numbers about 3,000 members.  They are joined by a network of nearly 40,000 lay people and reach over 700,000 children and young people in 80 countries.  You will find this Marist network working in schools and universities, pastoral and social centers, youth movements and youth programs and wherever they find young people most in need.

El Instituto de los Hermanos Maristas (FMS: Fratres Maristae a Scholis), fundado en Francia en 1817 por San Marcelino Champagnat, es la segunda congregación de hermanos más numerosa de la Iglesia Católica.

Un encuentro con un joven moribundo, Jean-Baptiste Montagne, que no sabía nada acerca de su fe y que era apenas capaz de leer, se reveló como el momento decisivo para Marcelino Champagnat. Inmediatamente después de la muerte del niño, San Marcelino puso en práctica su visión. “Necesitamos hermanos”, dijo, que den sus vidas al servicio de los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados y olvidados por la sociedad.

Champagnat, un hombre de gran fe y confianza en la providencia de Dios, consagró sus primeros seguidores a María, enviándoles entre los jóvenes, especialmente los más desfavorecidos para “dar a conocer a Jesús y hacerlo amar”. El primer objetivo de su trabajo fue ofrecer una educación a los niños de las zonas rurales, porque era una necesidad urgente en aquel tiempo, ofreciéndoles así una oportunidad para crecer en la fe.

En la actualidad los miembros de la congregación son unos 3.000. Junto a ellos trabaja una red de unos 40.000 laicos que atienden a más de 700.000 niños y jóvenes en 80 países. Esta red marista trabaja en colegios y universidades, centros sociales y  pastorales, movimientos juveniles y programas de formación para la juventud y en cualquier lugar en el que encuentren jóvenes necesitados.

Congregazione dei Fratelli Maristi (FMS: Fratres Maristae a Scholis) fu fondata in Francia nel 1817 da S. Marcellino Champagnat ed è oggi la seconda congregazione maschile (di fratelli) della Chiesa per numero di professi.
L’incontro con Jean-Baptiste Montagne, un giovane di 17 anni in punto di morte, analfabeta e senza formazione religiosa, fu un momento cruciale per Marcellino Champagnat. Poco dopo la morte del giovane, egli volle dare seguito ad un’idea che gli era balenata in seminario. “Abbiamo bisogno di fratelli”, disse, “che diano la loro vita per il servizio ai bambini e ai giovani, specialmente quelli più bisognosi e dimenticati dalla società”.
Champagnat, un uomo di grande fede e fiducia nella Provvidenza divina, consacrò i suoi primi seguaci a Maria e li mandò tra i giovani, specialmente i più emarginati, per “far conoscere ed amare Gesú”. Fin dall’inizio la sua missione fu incentrata su bambini n età scolare delle zone rurali, poiché l’istruzione era una necessità urgente al tempo e poiché rappresentava una formidabile opportunità di evangelizzazione.
Oggi la Congregazione annovera circa 3.000 religiosi affiancati da quasi 40.000 laici; insieme essi assistono più di 700.000 bambini e giovani in 80 paesi del mondo.
I Maristi, religiosi e laici, prestano la loro opera in scuole e università, centri pastorali e sociali, movimenti e programmi giovanili e ovunque ci siano bambini e giovani bisognosi da assistere
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