Defensa propia de los niños contra la violencia sexual

Marcelino Champagnat creía que los niños debían recibir una educación basada en el respeto y el amor, y que las escuelas debían ser espacios libres de violencia y Castigo.

Contribuyendo a este legado, desde 2007, la fundación marista para la solidaridad internacional (FMSI), apoya los espacios de abogacía política y las experiencias locales en la defensa de los derechos humanos de los niños y adolescentes. En consonancia con el estudio de las Naciones Unidas sobre la violencia contra los niños (2006), la FMSI también apoya la prohibición de todas las formas de violencia contra los niños en todos los contextos, a través de un compromiso con los valores no violentos y la transformación de actitudes que la violencia se naturaliza.

En Brasil, inspirada en los llamamientos del XXI y XXII capítulo general que expresan la creencia en la promoción, protección y defensa de los derechos de los niños y jóvenes, y en su empoderamiento como agentes de transformación, el centro marista para la defensa de Los niños, dedicados a la defensa de los derechos de las niñas y niños brasileños, desarrollan la “campaña defenderse: la autodefensa de los niños contra la violencia sexual”.

El proyecto cuenta con una serie de vídeos con un lenguaje amigable y accesible que ilustran situaciones cotidianas en las que el niño es capaz de actuar preventivamente en defensa propia, utilizando narrativas en las que se alienta a denunciar situaciones de violencia sexual directamente a los cauces de reclamación reconocidos en el país.

Todos los videos están disponibles en Portugués, español e inglés. La expansión del lenguaje permite que más niños puedan defenderse contra la violencia sexual. Además, la campaña asume la diversidad cultural que existe en las formas de ser un niño como premisa en su desarrollo.

Esperamos que en una red creativa y articulada podamos crear otras oportunidades conjuntas para continuar con este reto, ayudando a niños y adolescentes a poder romper el ciclo de la violencia, reconociendo como sujetos de derechos.

www.defenda-se.com

realización: Centro marista para la defensa de la niñez y la red de Solidaridad marista

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The Institute of the Marist Brothers (FMS: Fratres Maristae a Scholis), founded in France in 1817 by St. Marcellin Champagnat, is the second largest congregation of Brothers in the Catholic Church.  

An encounter with a dying young man, Jean-Baptiste Montagne, who knew nothing of his faith and was barely able to read, proved to be the defining moment for Marcellin Champagnat.  Soon after the boy’s death, St. Marcellin put into motion his vision.  “We need brothers,” he said, who will give their lives in the service of children and young people, especially those most in need and neglected by society.  

Champagnat, a man of great faith and trust in God’s providence, dedicated his early followers to Mary, sending them among young people, especially those least favored, to “make Jesus known and loved.”  The initial focus of his work was to provide education for children in rural, areas since this was a pressing need at the time, and provided an opportunity for their faith development.  

Today the community numbers about 3,000 members.  They are joined by a network of nearly 40,000 lay people and reach over 700,000 children and young people in 80 countries.  You will find this Marist network working in schools and universities, pastoral and social centers, youth movements and youth programs and wherever they find young people most in need.

El Instituto de los Hermanos Maristas (FMS: Fratres Maristae a Scholis), fundado en Francia en 1817 por San Marcelino Champagnat, es la segunda congregación de hermanos más numerosa de la Iglesia Católica.

Un encuentro con un joven moribundo, Jean-Baptiste Montagne, que no sabía nada acerca de su fe y que era apenas capaz de leer, se reveló como el momento decisivo para Marcelino Champagnat. Inmediatamente después de la muerte del niño, San Marcelino puso en práctica su visión. “Necesitamos hermanos”, dijo, que den sus vidas al servicio de los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados y olvidados por la sociedad.

Champagnat, un hombre de gran fe y confianza en la providencia de Dios, consagró sus primeros seguidores a María, enviándoles entre los jóvenes, especialmente los más desfavorecidos para “dar a conocer a Jesús y hacerlo amar”. El primer objetivo de su trabajo fue ofrecer una educación a los niños de las zonas rurales, porque era una necesidad urgente en aquel tiempo, ofreciéndoles así una oportunidad para crecer en la fe.

En la actualidad los miembros de la congregación son unos 3.000. Junto a ellos trabaja una red de unos 40.000 laicos que atienden a más de 700.000 niños y jóvenes en 80 países. Esta red marista trabaja en colegios y universidades, centros sociales y  pastorales, movimientos juveniles y programas de formación para la juventud y en cualquier lugar en el que encuentren jóvenes necesitados.

Congregazione dei Fratelli Maristi (FMS: Fratres Maristae a Scholis) fu fondata in Francia nel 1817 da S. Marcellino Champagnat ed è oggi la seconda congregazione maschile (di fratelli) della Chiesa per numero di professi.
L’incontro con Jean-Baptiste Montagne, un giovane di 17 anni in punto di morte, analfabeta e senza formazione religiosa, fu un momento cruciale per Marcellino Champagnat. Poco dopo la morte del giovane, egli volle dare seguito ad un’idea che gli era balenata in seminario. “Abbiamo bisogno di fratelli”, disse, “che diano la loro vita per il servizio ai bambini e ai giovani, specialmente quelli più bisognosi e dimenticati dalla società”.
Champagnat, un uomo di grande fede e fiducia nella Provvidenza divina, consacrò i suoi primi seguaci a Maria e li mandò tra i giovani, specialmente i più emarginati, per “far conoscere ed amare Gesú”. Fin dall’inizio la sua missione fu incentrata su bambini n età scolare delle zone rurali, poiché l’istruzione era una necessità urgente al tempo e poiché rappresentava una formidabile opportunità di evangelizzazione.
Oggi la Congregazione annovera circa 3.000 religiosi affiancati da quasi 40.000 laici; insieme essi assistono più di 700.000 bambini e giovani in 80 paesi del mondo.
I Maristi, religiosi e laici, prestano la loro opera in scuole e università, centri pastorali e sociali, movimenti e programmi giovanili e ovunque ci siano bambini e giovani bisognosi da assistere
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