LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS

Todos los niños en el mundo tienen derechos.

La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, adoptada en 1989, es un instrumento jurídicamente vinculante acerca de los derechos fundamentales que se deben reconocer y garantizar a todos los niños y niñas del mundo.

Defensa de los derechos de los niños

¿Qué entendemos por defensa? Desde nuestra perspectiva, se trata de promover un cambio en las políticas o programas para que beneficien a los que en la sociedad están tradicionalmente marginados. La defensa consiste en tomar la palabra, llamar la atención de la comunidad sobre una cuestión importante y orientar a los que toman decisiones hacia una solución. Abarca diversas actividades realizadas para obtener acceso e influir en las personas que toman decisiones sobre asuntos de importancia para un grupo en particular – en nuestro caso, los niños.

Promoción y Defensa de los derechos de la niñez

FMSI está acreditada ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) desde 2011, con un estatus consultivo especial sobre los derechos de los niños. Esto le brinda la oportunidad de asistir a conferencias, reuniones y grupos de trabajo de las Naciones Unidas sobre los derechos de los menores. 

FMSI trabaja desde hace muchos años en Suiza, Ginebra, sede del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. 

Basándose en la experiencia y las habilidades del Instituto de los Hermanos Maristas, FMSI puede contribuir de manera cualificada a los debates y decisiones los mecanismos y acuerdos internacionales que afectan los derechos humanos de los niños, niñas y jóvenes. 

FMSI ofrece a sus socios programas de capacitación sobre los derechos del niño y sobre los mecanismos y procedimientos de las Naciones Unidas, con el fin de promover una mayor conciencia y un compromiso concreto con la mejora de las condiciones de vida de los niños en todo el mundo.

Mecanismos de supervisión de las Naciones Unidas y promoción de los derechos

En el corazón del sistema de control de las Naciones Unidas hay tres tipos de mecanismos de supervisión de los derechos humanos. La FMSI utiliza estos mecanismos como oportunidades para defender los derechos de los niños en los países donde hay una presencia marista.

Uno de estos mecanismos de control es el Examen Periódico Universal  (EPU), establecido en 2006. El EPU es un proceso único que incluye una revisión de los informes de los derechos humanos de los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas, una vez cada cuatro años. Se trata de un proceso cooperativo impulsado por los Estados, bajo los auspicios del Consejo de Derechos Humanos, que ofrece la oportunidad para que cada Estado declare las acciones que ha puesto en marcha para mejorar la situación de los  derechos humanos en el país y cumplir con sus obligaciones. En la actualidad, no existe ningún otro mecanismo universal de este tipo.

Otro mecanismo es el de comités específicos formalmente establecidos para hacer el seguimiento de los tratados internacionales de los derechos humanos.  Se les llama “Cuerpos del Tratado”. Hay diez de ellos que supervisan cada uno de los diez principales  tratados (convenciones) de las Naciones Unidas. Uno de ellos se ocupa de la Convención sobre los Derechos del Niño.

El tercer mecanismo de supervisión es un sistema independiente de investigación fuera del marco del tratado, que se conoce como “Procedimientos Especiales”. Expertos independientes son designados por las Naciones Unidas  y presentan informes a título personal como ‘relatores especiales’ con sus estatutos particulares;  pueden  supervisar la aplicación de los derechos humanos en un país en particular o una cuestión temática.

FMSI ha trabajado en los últimos años con el Representante Especial del Secretario General para la violencia contra la infancia.

FMSI acoge con agrado esta oportunidad de trabajar con gente en su propio país para preparar y enviar informes a los supervisores de los derechos humanos de las Naciones Unidas, especialmente el Examen Periódico Universal (EPU) y el Comité sobre los Derechos del Niño.

Para obtener más información acerca de cómo participar, póngase en contacto con: fmsi@fmsi-onlus.org.

Trabajo en red

Somos conscientes de que cuando muchas voces se expresan al unísono, es mayor la probabilidad de ser escuchados por quienes pueden influenciar los cambios y, de esta forma, lograr transformaciones positivas en la sociedad. Por tanto, la FMSI trabaja con otras ONG, redes, coaliciones y grupos que comparten nuestros objetivos y valores.

SED (Solidaridad, Educación y Desarrollo), la Red Internacional de Solidaridad Marista, Franciscans International (FI), el Bureau International Catholique de l’Enfance (BICE), Edmund Rice International (ERI), el Movimiento Mundial por la Infancia de Latinoamérica y El Caribe (MMI-LAC), el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (IIN) son algunas de las organizaciones con quienes FMSI colabora.

Tales colaboraciones apuntan a objetivos como:

  • Desarrollar redes de trabajo internacionales y nacionales;
  • Crear un espacio adecuado o mecanismos de discusión sobre temas, programas y decisiones de interés común que afecten a cómo interactuar los unos con otros en vista de objetivos comunes;
  • Compartir información sobre procedimientos y sistemas de las Naciones Unidas, contactos, ideas y recursos.

Formación

La FMSI siempre se ha comprometido a aumentar el nivel de conciencia sobre los derechos humanos y, especialmente, de los derechos de la niñez. Su objetivo es movilizar las conciencias y estimular la sensibilización sobre las problemáticas mundiales que afectan tanto a adultos como a niños.

A través de diversas estrategias de formación y capacitación se ha alcanzado a tantos interlocutores como ha sido posible. El contenido de esta formación se ha referido principalmente a los instrumentos internacionales para la protección de los derechos humanos y las obligaciones que éstos comportan para los Estados.

FMSI se ha asegurado que los niños y niñas ocupen un lugar privilegiado en todas las acciones formativas, centrándose en sus derechos y más precisamente en aquellos que corren mayor riesgo de ser vulnerados.

Se basó en los derechos de los niños para:

  • influir y sensibilizar sobre la participación de los individuos más pequeños en la sociedad;
  • Tener en cuenta que cuando trabajamos con niños y niñas es fundamental considerar que debemos actuar en pro de “interés superior”;
  • Mejorar la educación en todos los niveles, como medio para acabar con la pobreza y la desigualdad social y como herramienta para ejercer los derechos en plena libertad;
  • condenar todos los actos contra la integridad física, mental y moral del niño;
  • promover el pleno desarrollo del niño y su integración en la sociedad.
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The Institute of the Marist Brothers (FMS: Fratres Maristae a Scholis), founded in France in 1817 by St. Marcellin Champagnat, is the second largest congregation of Brothers in the Catholic Church.  

An encounter with a dying young man, Jean-Baptiste Montagne, who knew nothing of his faith and was barely able to read, proved to be the defining moment for Marcellin Champagnat.  Soon after the boy’s death, St. Marcellin put into motion his vision.  “We need brothers,” he said, who will give their lives in the service of children and young people, especially those most in need and neglected by society.  

Champagnat, a man of great faith and trust in God’s providence, dedicated his early followers to Mary, sending them among young people, especially those least favored, to “make Jesus known and loved.”  The initial focus of his work was to provide education for children in rural, areas since this was a pressing need at the time, and provided an opportunity for their faith development.  

Today the community numbers about 3,000 members.  They are joined by a network of nearly 40,000 lay people and reach over 700,000 children and young people in 80 countries.  You will find this Marist network working in schools and universities, pastoral and social centers, youth movements and youth programs and wherever they find young people most in need.

El Instituto de los Hermanos Maristas (FMS: Fratres Maristae a Scholis), fundado en Francia en 1817 por San Marcelino Champagnat, es la segunda congregación de hermanos más numerosa de la Iglesia Católica.

Un encuentro con un joven moribundo, Jean-Baptiste Montagne, que no sabía nada acerca de su fe y que era apenas capaz de leer, se reveló como el momento decisivo para Marcelino Champagnat. Inmediatamente después de la muerte del niño, San Marcelino puso en práctica su visión. “Necesitamos hermanos”, dijo, que den sus vidas al servicio de los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados y olvidados por la sociedad.

Champagnat, un hombre de gran fe y confianza en la providencia de Dios, consagró sus primeros seguidores a María, enviándoles entre los jóvenes, especialmente los más desfavorecidos para “dar a conocer a Jesús y hacerlo amar”. El primer objetivo de su trabajo fue ofrecer una educación a los niños de las zonas rurales, porque era una necesidad urgente en aquel tiempo, ofreciéndoles así una oportunidad para crecer en la fe.

En la actualidad los miembros de la congregación son unos 3.000. Junto a ellos trabaja una red de unos 40.000 laicos que atienden a más de 700.000 niños y jóvenes en 80 países. Esta red marista trabaja en colegios y universidades, centros sociales y  pastorales, movimientos juveniles y programas de formación para la juventud y en cualquier lugar en el que encuentren jóvenes necesitados.

Congregazione dei Fratelli Maristi (FMS: Fratres Maristae a Scholis) fu fondata in Francia nel 1817 da S. Marcellino Champagnat ed è oggi la seconda congregazione maschile (di fratelli) della Chiesa per numero di professi.
L’incontro con Jean-Baptiste Montagne, un giovane di 17 anni in punto di morte, analfabeta e senza formazione religiosa, fu un momento cruciale per Marcellino Champagnat. Poco dopo la morte del giovane, egli volle dare seguito ad un’idea che gli era balenata in seminario. “Abbiamo bisogno di fratelli”, disse, “che diano la loro vita per il servizio ai bambini e ai giovani, specialmente quelli più bisognosi e dimenticati dalla società”.
Champagnat, un uomo di grande fede e fiducia nella Provvidenza divina, consacrò i suoi primi seguaci a Maria e li mandò tra i giovani, specialmente i più emarginati, per “far conoscere ed amare Gesú”. Fin dall’inizio la sua missione fu incentrata su bambini n età scolare delle zone rurali, poiché l’istruzione era una necessità urgente al tempo e poiché rappresentava una formidabile opportunità di evangelizzazione.
Oggi la Congregazione annovera circa 3.000 religiosi affiancati da quasi 40.000 laici; insieme essi assistono più di 700.000 bambini e giovani in 80 paesi del mondo.
I Maristi, religiosi e laici, prestano la loro opera in scuole e università, centri pastorali e sociali, movimenti e programmi giovanili e ovunque ci siano bambini e giovani bisognosi da assistere
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