





Educación de
Calidad y Derechos Humanos para Niños y Niñas Migrantes Birmanos
Visita de campo de FMSI a Tailandia – Enero 2026
En el mes de enero, la Fundación Marista para la Solidaridad Internacional (FMSI) realizó una visita de campo en Tailandia al Marist Learning Centre (MLC), un proyecto que acompaña a más de 400 niños, niñas y adolescentes migrantes birmanos que viven en el distrito de Samphran. La visita representó una valiosa oportunidad para escuchar directamente a los niños, educadores y miembros de la comunidad, y para comprender mejor las complejas realidades que influyen en el acceso a la educación y a los derechos de las familias que viven en contextos de migración.
Todos los niños y niñas apoyados por el proyecto provienen de Myanmar, un país marcado por una prolongada inestabilidad política, conflictos armados y violaciones de derechos humanos. Según las Naciones Unidas, aproximadamente 3,6 millones de personas han sido desplazadas como resultado de la crisis en curso, lo que ha obligado a muchas familias a buscar seguridad más allá de las fronteras, incluida Tailandia.
Sin embargo, el desplazamiento no se traduce automáticamente en protección. En Tailandia, muchas familias viven en condiciones de inseguridad jurídica, sin documentación formal, lo que limita su libertad de movimiento y el acceso a servicios esenciales.
Estas barreras estructurales afectan profundamente la vida cotidiana de los niños y niñas. La movilidad restringida, el temor a la discriminación y el riesgo de detención o arresto generan un entorno de incertidumbre que impacta directamente en el acceso a la educación, la seguridad y las oportunidades a largo plazo, reforzando ciclos de exclusión que están completamente fuera del control de los niños.
El proyecto responde a esta realidad creando un entorno educativo inclusivo y protector, en el que los niños y niñas son acogidos ante todo como titulares de derechos. La educación se entiende no solo como instrucción académica, sino como un camino hacia la dignidad, la estabilidad y el sentido de pertenencia. A través de actividades educativas participativas y centradas en la infancia, los niños fortalecen sus competencias académicas mientras desarrollan la confianza en sí mismos, el pensamiento crítico y una comprensión de sus derechos, arraigada en sus experiencias de vida.
La educación en derechos humanos se integra con cuidado y responsabilidad. Se acompaña a los niños y niñas en la exploración de conceptos como la igualdad, la protección y el respeto mutuo. Los educadores acompañan a cada niño con un enfoque relacional y basado en fortalezas, que reconoce la resiliencia, la identidad cultural y el potencial personal. La creación de un espacio seguro, en el que los niños se sientan escuchados, respetados y valorados, es central en la metodología del proyecto.
El centro educativo también actúa como un punto de estabilidad para las familias, convirtiéndose en una referencia de confianza dentro de la comunidad. Al garantizar la continuidad educativa y reforzar un sentido de seguridad, el proyecto contribuye a reducir los riesgos asociados con la exclusión y la marginación social.
En Tailandia, los Hermanos Maristas no están reconocidos oficialmente como Congregación. A pesar de ello, continúan acompañando a niños y familias con compromiso, asegurando que el derecho a la educación permanezca siempre accesible.
Durante la visita de enero, se facilitó un taller sobre el UPR por parte de los Hermanos Maristas Diego Leonardo Zawadzky Zapata y Nnodu Chukwubueze Onwutalu, del Secretariado de Solidaridad – CMI del Instituto Marista. En este espacio, los niños y niñas fueron invitados a compartir sus perspectivas sobre los derechos y las barreras que enfrentan. Hablaron de su deseo de poder moverse libremente más allá de su entorno inmediato, de tener acceso a documentación regular y reconocimiento legal, y de ser tratados con la misma dignidad y respeto que otros niños. Sobre todo, expresaron una fuerte esperanza en un futuro con oportunidades, libre del miedo, la discriminación y la exclusión.
Escuchar estas voces reforzó la importancia de enfoques que no hablan por los niños, sino con ellos, reconociendo su agencia, aspiraciones y su derecho a participar en la construcción de sus propios futuros.
Al combinar una educación de calidad con un enfoque inclusivo y basado en los derechos, el Marist Learning Centre contribuye a fortalecer la protección, la participación y las oportunidades futuras de los niños y niñas migrantes birmanos en Tailandia, afirmando una verdad simple pero poderosa: cuando se protegen los derechos de la infancia, los contextos de vulnerabilidad pueden transformarse en espacios de esperanza..
