Hungría: Educación, Protección y Derechos para Niños y Niñas Romaníes y Sinti
Visita de Campo de FMSI en Hungría – Febrero de 2026
En febrero, la Fundación Marista para la Solidaridad Internacional (FMSI), junto con la Secretaría de Solidaridad – CMI, visitó las comunidades maristas en Hungría, explorando el trabajo que se realiza en Karcag, Esztergom y Budapest.
La visita formó parte de un taller vinculado al Examen Periódico Universal (EPU), el mecanismo de las Naciones Unidas que monitorea la situación de los derechos humanos en los países miembros. Fue una valiosa oportunidad para estar presentes en el terreno: encontrarnos con niños, niñas, familias, educadores y trabajadores sociales, escuchar sus historias y comprender más de cerca los desafíos cotidianos que todavía dificultan el acceso pleno a los derechos fundamentales, especialmente para los niños y niñas romaníes y sinti en Hungría.
La comunidad romaní es la minoría étnica más grande del país. Aunque sus derechos están oficialmente reconocidos, muchas familias enfrentan exclusión y oportunidades limitadas en su vida diaria. Estas dificultades no son incidentes aislados, sino estructurales. Se reflejan en condiciones de vivienda precarias, a menudo en barrios aislados del resto de la ciudad. También se manifiestan en el acceso limitado a la atención sanitaria, el desempleo intergeneracional y el estigma social que sigue pesando fuertemente sobre la identidad romaní y sinti.
En muchas zonas urbanas y periurbanas, comunidades enteras viven físicamente separadas del resto de la población. Esta distancia geográfica se convierte en distancia social: menos servicios, menos redes, menos oportunidades. Los niños y niñas cargan con las consecuencias más graves. Las barreras que encuentran no están relacionadas con el talento, la inteligencia o la ambición, sino con las circunstancias en las que nacen. Es aquí donde la exclusión echa raíces y corre el riesgo de convertirse en un camino predeterminado, a menos que sea interrumpido por políticas valientes y una presencia educativa que genere oportunidades reales.
La presencia marista en Hungría
Los Hermanos Maristas de la Provincia del Hermitage están presentes en Hungría con una misión clara: apoyar a los jóvenes que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Su trabajo no se basa solo en proyectos, sino en relaciones que se construyen día a día. Hermanos y laicos maristas ofrecen apoyo concreto, que incluye educación personalizada, protección social, acompañamiento psicológico y actividades recreativas y educativas.
La visita de campo destacó que la verdadera fuerza de estas intervenciones es la continuidad: una presencia estable y confiable que construye confianza con el tiempo. Esta confianza permite que los niños se sientan vistos, que las familias se sientan acompañadas y que las comunidades puedan imaginar un futuro diferente.
Karcag – Educación inclusiva y calidad del aprendizaje
En Karcag, en la escuela Szent Pál Marista Általános Iskola, los maristas gestionan una escuela primaria que es mucho más que un lugar de aprendizaje. Para muchas familias es un punto de referencia, un espacio de oportunidades. En 2023 se inauguró un nuevo edificio escolar, ampliando las aulas y mejorando la infraestructura para acoger a más estudiantes. Sin embargo, el cambio más significativo no está en las paredes, sino en la visión de escuela que se construye cada día.
En un contexto donde la segregación escolar todavía afecta a muchos niños romaníes, ofrecer un entorno inclusivo y de alta calidad ayuda a romper el ciclo de la exclusión. Aquí la educación no es solo académica: es integral e incluye el crecimiento emocional, social y relacional. Es un espacio donde cada niño puede descubrir su propio valor.








Esztergom – “A Mi Házunk”: sentirse en casa
En Esztergom visitamos el centro educativo A Mi Házunk – “Nuestra Casa”. El nombre no es solo simbólico: para muchos niños realmente se siente como un hogar. Construido en 2001 en una zona periférica habitada principalmente por familias romaníes, el centro ofrece apoyo escolar, actividades recreativas y acompañamiento psicológico. Pero, sobre todo, ofrece seguridad.
En barrios marcados por la vulnerabilidad económica y social, contar con un espacio estable, acogedor y protector puede marcar la diferencia entre sentirse invisible o sentirse reconocido. Aquí los niños encuentran adultos que escuchan, animan y creen en su potencial.




Budapest – Protección para madres e hijos en situación de crisis
En Budapest visitamos el centro social Jó Pásztor Marista Anyaotthon, una residencia para madres con hijos en situaciones de gran vulnerabilidad.
Desde el 20 de enero de 2025, el centro es gestionado por los Hermanos Maristas de la Provincia del Hermitage, integrándolo en su misión. El centro no solo ofrece alojamiento temporal, sino que promueve la autonomía mediante apoyo psicológico, orientación laboral y asesoramiento social. El objetivo es que las madres recuperen estabilidad y dignidad, y que los niños crezcan en un entorno seguro y protector.
Durante la visita, se llevó a cabo un taller del UPR facilitado por los Hermanos Maristas Diego Leonardo Zawadzky Zapata y Nnodu Chukwubueze Onwutalu de la Secretaría de Solidaridad – CMI, y por Pamela Difino, responsable de Derechos de la Infancia y Proyectos en FMSI.
Los niños y niñas fueron invitados a compartir su perspectiva sobre los derechos y los obstáculos que enfrentan. No hablaron de manera abstracta sobre “derechos”: hablaron de sus vidas. Hablaron de la difusión de las drogas en sus barrios y del miedo a que se convierta en un callejón sin salida para muchos de sus compañeros. Hablaron de la seguridad en sus casas, en las calles y en los espacios públicos. También expresaron la necesidad de una atención sanitaria adecuada, accesible y digna.
Sus palabras pusieron de relieve algo que a menudo solo se insinúa en los documentos: salud, seguridad, protección y educación no son cuestiones separadas, sino hilos entrelazados de un mismo tejido. Cuando uno se rompe, todo el proceso de crecimiento de un niño se debilita.
Escucharlos no fue un gesto simbólico, sino un acto de reconocimiento. Los niños no son solo receptores de intervenciones; son agentes activos, capaces de comprender la realidad, identificar problemas y proponer soluciones. Son portadores de experiencia, no solo de necesidades.
Las reflexiones recogidas durante esta visita contribuirán al trabajo de incidencia de FMSI dentro del proceso del EPU, asegurando que las voces de los niños y niñas formen parte del diálogo internacional sobre derechos humanos. Promover los derechos significa, ante todo, hacerlos reales en la vida cotidiana de quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad.
